Nuestros canes tienen el llamado Órgano
de Jacobson, situado en la parte inferior de la mucosa olfatoria, el cual se comunica con
la cavidad bucal. Esto explica cómo el perro puede extraer olores del aire o incluso de lamidas. De hecho, lamiendo el suelo o cualquier superficie, los perros pueden extraer información de
aquello que les despierta curiosidad.